
P. Marcelo Oliveira, SVD
XXVI Domingo del Tiempo Ordinario
27 de septiembre de 2026

“LOS PUBLICANOS Y LAS PROSTITUTAS SE LES HAN ADELANTADO EN EL CAMINO DE DIOS”
Llegamos al último domingo del mes de la Biblia, a lo largo de todo el mes de septiembre la Iglesia nos invita de forma especial a una comunión reflexiva y orante de la Palabra de Dios que es la luz que nos guía a un camino de santidad y plenitud.
Por el calendario litúrgico ordinario de este año de 2026 entramos en la vigésima sexta semana, y nuevamente tenemos una advertencia de Jesús a los que les gustan juzgar a los demás en nombre de la fe en Dios.
Los sacerdotes y ancianos del pueblo formaban el grupo que dominaba por la tradición y defensa de la ley judía la religión en Israel, y así como todavía hoy encontramos muchas personas influenciadas por interpretaciones vacías del amor de Dios se utilizaban de la práctica religiosa para hacer juicios del comportamiento de los otros.
En encontrarse con los sacerdotes, ancianos y fariseos que se miraban como los “dueños” de las bendiciones de Dios y “portadores” de la salvación, tenía el grupo de los llamados pecadores al cual los publicanos y prostitutas se destacaban en las críticas de la élite religiosa farisaica.
En el mensaje tenemos un elemento central que es la misión del profeta Juan Bautista que vino como precursor de Jesús, el hijo de Isabel y Zacarías encamina el cierre de la antigua alianza preparando con su anuncio y acción bautismal la venida de Cristo, pero gran parte del pueblo de Israel condicionada a las normas de la religión judía no creyó que el tiempo de la revelación se acercaba.
Pero otro grupo que ciertamente era formado por personas de condición más humilde que buscaban por la fe alimentarse de esperanza esos sí comprenderán las palabras de Cristo como enseñanzas de Dios para el sustento de la vida en el mundo.
La parábola relata la distinción muy recurrente entre en sentimiento de la fe y el compromiso práctico que debe llevarnos a realizar el Reino de la justicia y la paz. Un análisis básico de la Sagrada Escritura es suficiente para saber que quien de verdad comprendió los misterios de Dios a lo largo de la historia y quien acogió las enseñanzas de Jesús fueron los más humildes, pobres, desechados y los que no tenían buena mirada junto a la sociedad.
La parábola de Jesús en este evangelio es una condenación al comportamiento de quien se dice tener fe en Dios pero no cumple con las normas y deberes de quien se presenta como alguien que pertenece a Él.
Al mismo tiempo se encuentra en la parábola una exaltación de los que están presos al mundo, pero se abren al misterio divino de Jesús, acogen sus palabras y se reconocen necesitados de conversión y esperan la misericordia de Dios.
En la primera lectura el profeta Ezequiel (18, 25-28) nos provoca a pensar sobre nuestra conduta delante de Dios y de los hombres, sabemos de la fuerza y consecuencias del mal necesitamos observar el derecho y la justicia porque el mal conduce a la muerte y la observancia del bien preserva la vida.
El salmista (Sl. 24) nos ayuda a alimentar nuestra confianza en la bondad de Dios suplicando que su ternura y compasión sea siempre una realidad en nosotros.
En la segunda lectura San Pablo exhorta en su carta a los Filipenses (2, 1-11) a una vida según los sentimientos de Cristo, el cual siendo el propio Dios se vació si mismo haciéndose hombre en la condición del mundo para servir a los demás.
Que la liturgia de este domingo nos ayude a vivir la igualdad de hijos de un único Dios amoroso y compasivo que busca rescatar a los caídos en la misera del mundo, que esta eucaristía nos dé ánimo para vivir en comunión sin interés de juzgar ni dividir pero sí de amar y compartir la vida como discípulos del Señor.
